martes, 24 de agosto de 2010

Mejor que decir es hacer


Proyecto Sur ha instalado temas silenciados en la agenda de los partidos tradicionales. Estos se encuentran aún presos del poder concentrado y tan sólo discuten matices del modelo agrominero-exportador. La importancia de capturar las rentas extraordinarias, defender los recursos naturales, democratizar las instituciones y liberarnos del yugo de la deuda externa ha sido puesta en el tapete. Pino Solanas, con su coherencia y compromiso militante, ha sido clave a la hora de sintetizar las banderas históricas del radicalismo, el peronismo, la izquierda y los movimientos sociales.


Nuestro programa, claro está, es nacional. Solo gobernando la Argentina podremos terminar con el flagelo del hambre. Sin embargo, una fuerza política necesita consolidarse si busca semejante objetivo. La tarea de gestionar y democratizar el poder en la Argentina requiere de una base sólidamente constituida mediante la experiencia de gestión. Bajo esta necesidad, abocar nuestro esfuerzo a triunfar en la Ciudad de Buenos Aires se torna prioritario.


La gestión de Mauricio Macri se debilita por su propia ineficacia. La crisis del espionaje está haciendo especular al PRO con convocar a elecciones para marzo de 2011. Por si fuera poco, el importante aumento de la mortalidad infantil en el distrito más rico del país pone en evidencia las flaquezas de un gobierno que siempre ha castigado a los más humildes con represión y ajuste.


Proyecto Sur puede revertir la penosa situación de un distrito en el que las desigualdades se multiplican y convocar a sus ciudadanos a la participación popular. La experiencia de otras fuerzas políticas de nuestro continente refuerza esta visión. El PT brasileño gobernó las prefecturas de Fortaleza (1988), Río Grande Do Sul (1988) y las metrópolis de San Pablo y Río de Janeiro, antes de lograr la presidencia de Lula en 2002 y destronar al régimen bipartidista de los Social Demócratas y el PMDB. Lo mismo ocurre si observamos la experiencia uruguaya: el Frente Amplio gobierna ininterrumpidamente Montevideo desde 1988 y recién en 2004 Tabaré Vázquez accedió al gobierno nacional.


Los intentos del Partido Intransigente de 1983, del Frente Grande de los 90 y del ARI en la post crisis del 2001, deberían servirnos de lección. Fernando “Pino” Solanas nos enseñó a generar poder para transformar la sociedad, no para ser una fuerza testimonial legislativa ni para ser absorbidos por la corporación política. Demostrar gobierno es lo que nos dará permanencia en el tiempo y no las deserciones de dirigentes de los partidos tradicionales que distan de nuestras convicciones programáticas.

El partido político es el modelo de sociedad que deseado, construirlo es nuestro actual desafío. Un movimiento donde nuestros dirigentes fundadores fundadores, los trabajadores, militantes sociales e hijos del 2001 nos integremos y juntos construyamos la Argentina que queremos. Los ejemplos de vida de Pino Solanas, Alcira Argumedo y Claudio Lozano nos comprometen a los militantes de Proyecto Sur a protagonizar este objetivo.

2 comentarios:

  1. Supongamos que si, que gana Psur la ciudad, que la gobierna y bien. Llegas a 2015 con una buena gestión en ciudad y con Pino ya muerto o retirándose, como se sale entonces del corset de la general paz. Como se arma un partido nacional?
    A lo sumo Lozano podría postularse como heredero en ciudad y ¿en nación a quien postulás?

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