jueves, 2 de septiembre de 2010

A no desgañitarnos...


Compartimos aquí un fragmento del reciente artículo de Adolfo Pérez Esquivel sobre la coyuntura política. Click para leerlo completo.

La contaminación informativa

La vida de los pueblos está sometida a los impactos ambientales, a la contaminación auditiva y visual de la palabra y las ideas, es imponer el monocultivo de las mentes. Los avances tecnológicos se utilizan muchas veces para el control de los medios de comunicación y así condicionar y manipular a los pueblos. Ningún medio informativo es aséptico, pero deben basarse en la ética y valores al servicio de los pueblos y no servirse de los mismos.

Una de las grandes conquistas de las luchas sociales fue la libertad de prensa, el derecho a informar y ser informado, pero los grandes monopolios económicos, ideológicos y políticos que controlan los medios de información han matado la libertad de prensa y quieren confundirla y reducirla a la libertad de empresa, y no son sinónimos.

(...)He hecho público y sostengo que la Ley de Medios Audiovisuales sancionada por el Parlamento es necesaria, ya que permite romper el control de los monopolios informativos y generar el pluralismo periodístico, y recuperar la libertad de prensa. La reacción de las corporaciones, como el Grupo Clarín, ha desatado una campaña virulenta contra el gobierno acompañada por la voracidad de una oposición sin ideas, que busca únicamente golpear al gobierno y que tienen todos los medios a su disposición, como la pitonisa que anuncia toda clase de catástrofes, sin diferenciar los aportes y avances del gobierno, y señalando solamente sus errores y magnificados. Es preocupante para la vigencia democrática del país.

Con el tema Papel Prensa, empresa monopólica, se hace necesario investigar el accionar de la dictadura militar y a quiénes ha favorecido. La familia Graiver fue sometida a secuestros, torturas, cárcel y muerte, y le fueron robados sus bienes. El gobierno argentino ha iniciado una investigación para determinar responsabilidades. Maniobras similares a Papel Prensa utilizó la dictadura militar para apropiarse de las empresas y recursos de los hermanos Laccarino, víctimas de la violencia y la impunidad de esos años.

Al mismo tiempo, el gobierno, y lo he señalado en reiteradas oportunidades, no sabe y no quiere dialogar; es un gobierno de confrontación y agudización de los conflictos, se mueve con mucha soberbia y poco sentido político para resolver los problemas del país, a eso se suman las políticas provinciales de los señores feudales, que hacen lo que quieren y no lo que deben, y están llevando a las provincias a su desintegración, social, cultural, política y económica. Una cosa es el federalismo que comparte la integración y un proyecto de país y otra el feudalismo que lleva la desintegración nacional.

La política neoliberal que impulsa el gobierno no se ha modificado desde el menemismo que tanto daño hizo al país. Por el contrario se ha profundizado porque una cosa son los discursos progresistas y otra la realidad. El problema político y económico del gobierno y la Sociedad Rural Argentina no son muy diferentes, simplemente la disputa está en quien se queda con la parte mayor de la torta. Basta tener presente que el gobierno no hace nada para frenar los daños ambientales y los agro-tóxicos, ni la explotación de la megaminería con su desastres y daños para la salud de las poblaciones y sus economías regionales y familiares.

Por otra parte debemos tener presente que el gobierno, en sus contradicciones, ha avanzado en diversos campos sociales. Sería importante para el país que las fuerzas progresistas opositoras al gobierno presenten alternativas al modelo imperante, en lugar de desgañitarse con críticas que no van a ningún lado.

Los desafíos son enormes y se necesita repensar el país, generar un nuevo contrato social que permita avanzar en la construcción democrática y la vigencia de los derechos humanos en su integridad.

La libertad de prensa permitirá mayor conciencia crítica y el fortalecimiento de valores éticos, sociales, culturales y políticos. Superará la contaminación informativa y así poder repensar el país que queremos.

martes, 24 de agosto de 2010

Mejor que decir es hacer


Proyecto Sur ha instalado temas silenciados en la agenda de los partidos tradicionales. Estos se encuentran aún presos del poder concentrado y tan sólo discuten matices del modelo agrominero-exportador. La importancia de capturar las rentas extraordinarias, defender los recursos naturales, democratizar las instituciones y liberarnos del yugo de la deuda externa ha sido puesta en el tapete. Pino Solanas, con su coherencia y compromiso militante, ha sido clave a la hora de sintetizar las banderas históricas del radicalismo, el peronismo, la izquierda y los movimientos sociales.


Nuestro programa, claro está, es nacional. Solo gobernando la Argentina podremos terminar con el flagelo del hambre. Sin embargo, una fuerza política necesita consolidarse si busca semejante objetivo. La tarea de gestionar y democratizar el poder en la Argentina requiere de una base sólidamente constituida mediante la experiencia de gestión. Bajo esta necesidad, abocar nuestro esfuerzo a triunfar en la Ciudad de Buenos Aires se torna prioritario.


La gestión de Mauricio Macri se debilita por su propia ineficacia. La crisis del espionaje está haciendo especular al PRO con convocar a elecciones para marzo de 2011. Por si fuera poco, el importante aumento de la mortalidad infantil en el distrito más rico del país pone en evidencia las flaquezas de un gobierno que siempre ha castigado a los más humildes con represión y ajuste.


Proyecto Sur puede revertir la penosa situación de un distrito en el que las desigualdades se multiplican y convocar a sus ciudadanos a la participación popular. La experiencia de otras fuerzas políticas de nuestro continente refuerza esta visión. El PT brasileño gobernó las prefecturas de Fortaleza (1988), Río Grande Do Sul (1988) y las metrópolis de San Pablo y Río de Janeiro, antes de lograr la presidencia de Lula en 2002 y destronar al régimen bipartidista de los Social Demócratas y el PMDB. Lo mismo ocurre si observamos la experiencia uruguaya: el Frente Amplio gobierna ininterrumpidamente Montevideo desde 1988 y recién en 2004 Tabaré Vázquez accedió al gobierno nacional.


Los intentos del Partido Intransigente de 1983, del Frente Grande de los 90 y del ARI en la post crisis del 2001, deberían servirnos de lección. Fernando “Pino” Solanas nos enseñó a generar poder para transformar la sociedad, no para ser una fuerza testimonial legislativa ni para ser absorbidos por la corporación política. Demostrar gobierno es lo que nos dará permanencia en el tiempo y no las deserciones de dirigentes de los partidos tradicionales que distan de nuestras convicciones programáticas.

El partido político es el modelo de sociedad que deseado, construirlo es nuestro actual desafío. Un movimiento donde nuestros dirigentes fundadores fundadores, los trabajadores, militantes sociales e hijos del 2001 nos integremos y juntos construyamos la Argentina que queremos. Los ejemplos de vida de Pino Solanas, Alcira Argumedo y Claudio Lozano nos comprometen a los militantes de Proyecto Sur a protagonizar este objetivo.